Cuando conocí por primera vez a la muerte.

Hay ciertos acontecimientos en la vida que te marcan para siempre y definitivamente este fue uno de ellos.

A la corta edad de 4 años conocí a la muerte por primera vez, desde entonces hemos sido buenas amigas y me ha tocado estar cerca de ella con frecuencia, incluso, de un tiempo para acá ha decidido avisarme cuando está cerca para mantenerme alerta y preparada, sin embargo nunca me revela a dónde será su próxima visita, sólo me hace sentir su presencia con una gran angustia y opresión en el pecho. Es algo que no puedo explicar pero que siempre se trata de un aviso certero e inequívoco de que alguien cercano ya no estará más con nosotros.

Recuerdo borrosamente mi vida antes de los cinco años y toda la vida he pensado que es parte de un bloqueo mental impuesto por mi subconsciente por el dolor tan grande de perder a mi padre. Este es un hecho de la vida que nunca entenderé, sin embargo aprendí a aceptarlo y respetarlo como parte del plan perfecto que Dios tiene para cada uno de sus hijos, sin más cuestionamientos, y así tiene que ser, hay cosas que debemos aprender a aceptar porque si no las aceptas pueden corroer nuestra alma y nuestros sentidos como un mal cáncer que daña todo nuestro interior. Contrario a esto, mi madre me enseño a verlo como parte natural de la vida: Nacemos, crecemos y morimos. Siempre me hizo saber que la muerte es un hecho tan natural como el nacimiento y que cada vez que una persona se va de este mundo, siempre va a una mejor vida, a un encuentro con la felicidad, con la vida eterna, con todo por lo que tanto luchamos en este plano terrenal. Por lo tanto, muy por el contrario de verlo como un tema de tristeza, debemos pensar que la persona que muere va a un sitio mejor y simplemente lloramos por egoísmo nuestro de perder a ese ser amado que no vamos a tener más junto a nosotros aquí en la tierra; nos sentimos tristes porque añoramos su presencia, porque no podremos hacer los planes que teníamos con esa persona (como vez, son puras razones egoístas), así que teniendo eso en mente y la seguridad de que no debemos ser egoístas y dejar a nuestro ser querido pasar a una mejor vida, aprendemos a vivir sin él o ella, a desearles lo mejor en su partida y seguimos nosotros en este caminar, hasta que un día podamos reencontrarnos.

Cuando pienso en mi padre, vienen a mi mente imágenes de los álbumes de fotografía que cuidadosamente ha guardado mi madre por tantos años y que me ha enseñado durante toda mi vida. Siempre hablándome maravillas del que fue, es y ha sido el amor de su vida. Muchas veces me entristece el darme cuenta que ella sólo estuvo casada con él por un periodo corto, 6 años, para ser exactos y que hoy en día a mis “treintaytantos” he vivido más años de los que mi papá vivió. Su vida fue corta y me duele pensar que el tiempo que compartimos fue muy poco.

Sin embargo, en mi mente y en mi corazón siento un profundo amor por él y a pesar de no haber tenido la oportunidad de conocernos he vivido como si lo hubiese tenido siempre conmigo.

Esta fue mi primera lección de vida, a la corta edad de 4 años con un hecho que marcó mi vida para siempre y que me puso en contacto directo con uno de los acontecimientos más tristes en la vida y en contacto directo por primera vez con la muerte.

Te invito a que nos compartas tu experiencia y comencemos a caminar juntos por este camino llamado Vida!!

 

4 comentarios sobre “Cuando conocí por primera vez a la muerte.

  1. Yo no conozco la vida sin muerte! Desde que razono (que creo es a partir de los 3) supe que se habia llevado a mi mamá! Como tu dices uno se vuelve buena amiga! La mira diferente! Es parte de la vida!
    Conozco el dolor en el pecho! Y la angustia, cuando anda cerca! Aunque uno sepa que a veces es hasta mejor que aparezca para que ya la persona no sufra!
    Las razones de la tristeza siempre son egoístas! Con una excepción: cuando los niños tienen que vivirla! Por perder esos seres tan (o los mas) necesarios! Llamados padres!! Eso es algo que como dices! No lo entiendo! Sólo lo acepto y lo respeto! Es el plan de Dios!
    Bueno.. en el plan de Dios entonces vienen las yayas, las Mami Normas, las tias Grethel, las mamás Myriam! Y uno dice.. bueno así tenía que ser tal vez!
    Por último! Amar sin conocer!!
    Ohhh yesss! Ese sentimiento bonito de habido mas tiempo de extrañarte que tenerte! Pero como te quiero!!
    Y si.. yo también he vivido muchos años mas que mi mamá!

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    1. Gracias Lupe por tus comentarios. Definitivamente nos identificamos plenamente. Nos han tocado vivir situaciones similares y Gracias a Dios hemos podido contar con angelitos maravillosos que nos han hecho mejor el camino y nos han permitido llegar a donde hoy estamos. Un abrazo grande.

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