MIS TRES REINAS MAGAS

Y bueno, muchas personas me preguntan si al morir mi papá mi mamá se volvió a casar y la respuesta es no, no lo hizo. Y entonces?  Cómo hizo tu mamá para criarte sola?

Resulta que en efecto, al morir mi papá, mi mamá, que para ese momento era ama de casa, dedicada por completo al hogar y a su hija, como hacían muchas mujeres de esa época, quedó de repente sola y desamparada. Sin embargo, con su tenacidad, perseverancia y coraje supo luchar y salir adelante. Para ese entonces, ella no había terminado su carrera en la Universidad, tenía 31 años y había quedado viuda con una niña de 4 años, recuerdo que una de las primeras cosas que hicimos fue mudarnos de casa, ahora puedo comprender las dimensiones del caos que vivió mi madre en ese momento y de lo compleja de la situación;  para esos días mi abuela materna, Yaya, estaba en Chiriquí, una provincia de la República de Panamá que hace frontera con Costa Rica, ella estaba cuidando a su mamá, es decir a mi bisabuela, quien ya estaba mayor y enferma, por lo que le era imposible venir a la Ciudad a quedarse con mi mamá, como seguramente hubiese querido, los otros dos hermanos de mi madre, Erick y Grettel estaban recien graduados de sus carreras en la Universidad, a tia Grettel la habían nombrado en el Hospital en David, capital de la provincia de Chiriquí y tampoco podía dejar todo así por así para venir a Panamá, así que le tocó el turno a mi tio Erick de apoyar a su hermana y ponerse en acción. Para ese entonces una muy buena amiga de Yaya se estaba yendo de viaje para los Estados Unidos a pasar una temporada larga con sus hijas, quienes vivían allá y le ofreció a mi mamá su apartamento para que nos quedáramos allí el tiempo que ella estaría fuera, creo que para mi mamá eso sonó a la Gloria misma, ya que por obvias razones no quería vivir en la casa en que había perdido al amor de su vida, los recuerdos la debían aturdir y ella estaba buscando a toda costa la forma de salir adelante con su “come arroz” de 4 años que no entendía ni pio de lo que estaba pasando.

Asi que sin pensarlo dos veces nos fuimos a vivir al apartamento de la amiga de Yaya y recuerdo que tio Erick llegó allí a vivir con nosotras también y a darle respaldo y compañía a mi mamá en esos momentos tan difíciles. Recuerdo clarito como se ponía a pintar conmigo y me enseño a combinar los colores; el gusto por los sabores ácidos y como me llevaba siempre de paseo en su mercedez blanco. Fueron buenos tiempos!

El problema de la vivienda y de salir de aquella casa que se le venía encima había sido resuelto, ahora faltaba el conseguir un trabajo con el cual poder sustentarse a sí misma y a su hija. Es allí cuando entró en acción mi Yaya querida, quien era maestra de profesión y tenía muchos alumnos que la querian y admiraban. Muchos de ellos para ese entonces ya eran profesionales y algunos ocupaban cargos en el gobierno, con tan buena suerte que se encontró con un exalumno que ocupaba la posición de Ministro de Desarrollo Agropecuario a quien le pidió le concediera una cortesía de sala para exponerle el caso de su hija, el Ministro, muy amablemente atendió a su antigua maestra y se sintió muy feliz de verla. Después de escuchar la triste historia y la desventura de esta muchacha, el Ministro le indicó que sí tenía una plaza de trabajo a donde podria funcionar y que por favor le dijera que se presentara el lunes a primera hora a su despacho.

Al llegar el lunes, mi madre estaba muy temprano en el sitio indicado en donde la recibió el Ministro, quien le dijo que la única posición que tenía para ofrecerle en ese momento era en el terraplen, (es un lugar costanero en la Ciudad de Panamá, donde se encuentran los pescadores y en donde se realiza la venta de la pesca del día), cabe destacar que el sitio, por la labor que allí se realiza es todo menos lo indicado para una mujer y mucho menos en aquella época, además de que la escena era realmente dantesca entre los pescadores con sus delantales y cuchillos de filetear y los gallinazos volando alrededor de la mercancía. El Ministro miró a mi madre fijamente a los ojos, esperando una respuesta de su parte y ella con la cabeza herguida respondió de inmediato: “Acepto” y le extendió la mano en señal de cerrar el trato. El Ministro le estrechó la mano y le sonrió diciendo: “Era sólo una prueba para ver cuánto usted necesitaba el trabajo realmente, este no será el sitio donde trabajará” y se la llevó de regreso a las oficinas del Ministerio en donde la colocó en una posición administrativa. Y así, con esas duras pruebas, empezó mi madre su vida de mujer trabajadora y madre ejemplar. Siempre dispuesta a luchar contra viento y marea y contra cualquier adversidad.

Prontamente las cosas se fueron poniendo en su lugar, mi bisabuela, que en paz descanse, falleció al poco tiempo y mi abuelita pudo venir a la Ciudad a ayudar a mi mamá en los quehaceres de la casa y a cuidarme mientras ella estaba en el trabajo. Posteriormente mi tia Grettel fue trasladada del Hospital en David al Hospital de Panamá y así se reunieron estas tres mujeres, fuertes y luchadoras.

Me encantaba verlas porque juntas eran imparables, tenían un espíritu emprendedor increible, eran divertidas y muchas veces enojonas, pero en definivita eramos una gran familia y una comunidad fuerte y unida.

Al poco tiempo, nos mudamos nuevamente a otro apartamento ya que ahora eramos más y necesitábamos más espacio, además de que la amiga de Yaya regresaba pronto de los Estados Unidos y necesitaba su casa. Ese nuevo apartamento lo apodamos como “el palomar”…jajajaja…y es que quedaba en el último piso del edificio de 4 pisos en el que estaba ubicado. No tenía elevador, así que había que subir y bajar escaleras en todo momento y como mi abuelita ya tenía algunos años y unas cuantas enfermedades, cuando llegábamos allá arriba no volvíamos a bajar a menos que fuera estrictamente necesario.

Para esos años mi Tío Erick se casó y formó su propia familia, así que quedamos solas las 4 mujeres y esto reafirmó más aún nuestra identidad. Eramos defintivamente un matriarcado en donde la líder de la manada era mi Yaya. Cada una tenía una personalidad diferente, que complementaba a la otra y que hacía que esa pequeña comunidad fuera tan feliz y tan especial.

Pasados unos dos años o tal vez menos nos mudamos a la que sería nuestra casa por muchos, muchos años y en donde viví la mejor de las infancias. Cada una de estas hermosas mujeres ayudó en mi crianza y son parte de lo que soy hoy en día como mujer, como ser humano, como esposa, como madre, como amiga. Cada una de ellas es parte fundamental de mi escencia y por eso las amo infinitamente porque lucharon con todas sus fuerzas, contra viento y marea para salir adelante y nunca rendirse.

Juntas superaron los momentos difíciles, las crisis económicas, los gobiernos tiranos que tuvo nuestro país. Cada una me enseñó algo que se quedó dentro de mí; mi abuelita me enseñó el amor a Dios sobre todas las cosas, el amor al prójimo, entendiendose por tal a todo el mundo, en mi casa nunca llegó el jardinero a comenzar su trabajo sin que ella antes no le hiciera un buen desayuno, ni los muchachos que recogían la basura se fueron una Navidad sin un detalle, lecciones como que un vaso de agua no se le niega a nadie y que siempre es más importante dar que recibir, las aprendí de ella. Hubiese querido también haber tenido sus dotes de bailarina, ella podía ser el alma de la fiesta, bailaba mejor que nadie y tenía una alegría sin igual. A donde quiera que iba iluminaba la habitación con su sola presencia. Fue la encargada de darme mis primeras lecciones escolares, como buena maestra que era, y ya cuando llegué a primer grado de primaria sabía leer, contar, escribir, gracias a todas sus enseñanzas. Por supuesto que también me regañaba, de hecho me dio un tapaboca por grosera y contestona que todavía puedo sentir si cierro los ojos..jajajaja…hoy me río de eso, pero para ese entonces cómo me dolió. Fue mi amiga, mi consejera y siempre me habló a “Calzón quitado”, no tuvo reparos en mi adolescencia para hablarme sobre el licor, el cigarrillo, las drogas, sobre las relaciones sexuales, en fin, siempre me habló claro y de todo. (por supuesto que para ese entonces, como buena adolescente , me entraba por un oído y me salía por otro y hasta me molestaba las cosas que me decía….pero hoy en día sé que cuánta razón tenían sus palabras).

Fuimos compañeras inseparables, me llevaba a los cumpleaños y a mis clases de ballet, mientras que yo la acompañaba a buscar su cheque de quincena, de donde siempre salía bien librada con alguna cosita rica; a sus reuniones con las “Chicas”, que al parecer no eran tan chicas…..jajajajaj…mi mamá siempre me recuerda como la primera vez que vi a las amigas de mi abuelita le dije asombrada: “mamá, todas las amigas de Yaya son viejitas”…ajajjajajaja….al parecer en mi inocencia pensaba que iban a ser niñas con las cuales yo iba a poder jugar. Qué tiempos aquellos!!

De mi tía Grettel aprendí el gusto por los viajes, por la buena comida, a diferenciar la cosas finas de las que no lo son, a tener garbo y elegancia…hay que recordar siempre que somos descendientes del Marquez de Peralta…..jajajajaja…..así decimos en mi familia cada vez que alguien dice o hace algo que va por la línea de creerse de la realeza.

Ella, al igual que su madre, es una mujer luchadora, no se deja vencer por la adversidad y da el todo por el todo. A pesar de que ha tenido que luchar contra el cáncer, dos veces en su vida, no se ha dejado vencer nunca y siempre le ha puesto su mejor cara a la vida.

El amor por los suyos y por su familia va siempre sobre todas las cosas, no te metas con ninguno porque la verás convertida en una leona feroz.

Para mí ella siempre fue la seguridad, la certeza  de que no nos haría falta nada, cuando estaba chiquita, pensaba que su chequera era mágica y que con un “chequesito” todo se podia solucionar.  Estaba segura que teniendola a ella nunca nos haría falta nada.

Mi tía Grettel es el hada madrina que desea tener toda niña y que para mí existía en la vida real.

Finalmente, y no por restarle importancia, sino porque es muy especial, está mi madre. De ella tengo todo!! Al parecer el 50% del ADN que me trasmitió cuando nací, se quedó tan impregnado dentro de mí que hoy en día somos dos gotas de agua. Cada persona que va por la calle nos dice: “Son igualitas!”….sólo me río y le digo: “Sí , verdad, no la puedo negar!”…..jajajaja…..y la verdad es que me enorgullece parecerme a ella, quien no quisiera parecerse a una madre tan ejemplar como la mía!!, no sólo ha sido una luchadora incansable, quien ha logrado todas y cada una de las metas que se ha propuesto en la vida, incluyendo el culminar sus estudios universitarios contra viento y marea. De ella prendí la tenacidad, la perseverancia y la paciencia. Virtudes todas que la han llevado a conseguir éxito en todo lo que emprende.

Con su ejemplo me enseñó a ser buena hija, buena hermana (y sí!, buena hermana, porque a pesar de que no tuve hermanos de sangre, sí tengo hermanos que la vida me ha ha regalado y a los que amo profundamente), y una buena ciudadana.

A amar lo que hago porque las cosas que se hacen bien y con amor siempre resultan en éxito, a ser práctica en la vida y no complicarmela con tonterias, a seguir lo que me dice mi corazón, a ser resonsable en todas mis cosas y a saber acomodarme a cualquier contexto y circunstancia.

Ella me enseñó a amar profundamente porque de esa manera me ha amado ella a mi durante toda su vida y de esa misma forma quisiera retribuir todos sus sacrificios, todos sus desvelos, todas sus enseñanzas.

La última de una trilogía de luchadoras, le ha tocado en sus últimos años, enfrentar grandes batallas contra enfermedades como el cáncer, del cual salió triunfadora y ahora contra la fibrosis pulmonar idiopática, de la cual, estoy más que segura saldrá vencedora también. Y es que mi madre tiene una energía sin igual, ella no para, no se deja vencer.

Ha sido mi compañera inseparable de mil batallas, mi amiga incondicional, mi consejera y confidente. Mi socia de negocios y mi ejemplo a seguir. No hay una sola persona en esta vida que la conozca y no quede admirado de su vitalidad. En fin, dicen que madre sólo hay una y la mía es ÚNICA!!

Todo esto y mucho más aprendí y todavía aprendo de estas tres maravillosas mujeres, quienes fueron, son y serán MIS TRES REINAS MAGAS, ya que cada una de ellas me llenó con un presente diferente, todos derivados del amor!!

 

 

4 comentarios sobre “MIS TRES REINAS MAGAS

  1. Tan bella historia!
    Hace unos años me encontré a tu tía en casa de una tía que son muy amigas! Y le dije usted no es la mamá de Ilka Urriola? Luego reaccioné y dije! Ah no la tía! Es que todas se parecen! Tu abuelita la recuerdo claramente! A mi me tocó papá viudo! Y ahora.. uno entiende como dices! La dimensión de lo que se les vino encima!

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