MI VIDA COMO PASANTE

Justo ayer recordaba mi vida como pasante….Cuántas anécdotas vinieron a mi mente!!! y es que ser pasante es toda una aventura, estás conociendo el mundo y adquiriendo las destrezas y experiencias que necesitas para tu futura carrera legal. Es definitivamente una época linda, en donde estás estudiando, conoces a mucha gente, te enteras de todo lo que pasa en las diferentes oficinas de abogados, hay almuerzos divertidos y también con quién compartir las calamidades que te pasan en la calle. Es ir y venir de aquí para allá y  de allá para acá todo el día, con un sin fin de papeles; documentos de todo tipo pasan por tus manos y tú vas como una esponja aprendiéndolo todo. Por las noches llegas  a la Universidad y todavía te los encuentras, no hay mucho tiempo para conversar porque las clases son pesadísimas y vienen acompañadas por noches interminables de estudio. Así transcurre la carrera, entre lo dulce y lo amargo, pero al final, qué gratificante!!! Cuando estás en aquel Auditorio lleno de gente y finalmente dicen tu nombre y te entregan tu diploma es una sensación de jubilo que embarga todo tu ser. Es más que la satisfacción del deber cumplido, es pensar que todas las experiencias: las buenas, las malas, en fin, TODAS!!, valieron la pena.

Una de las experiencias que más me marcó en mi vida como pasante fue la vez en que me mandaron a buscar unos planos en Catastro para encontrar una finca de la cual estaban necesitando en la oficina un paz y salvo, URGENTE!!!, como siempre…todo es URGENTE!!, la cosa es que yo me dispuse a realizar mi trabajo y al cabo de algunas horas de estar en Catastro no encontraban la información, me dijeron que debía darles por lo menos un día o dos para que ellos pudiesen ubicar lo que yo estaba solicitando. Sin embargo, en la oficina no estaban dispuestos a dar ni un día de prórroga y la respuesta que recibí fue: “Si no regresas con ese paz y salvo, mejor no regreses a la oficina“. Todavía tengo grabadas esas palabras en mi mente y cada vez que las escucho creo que hago la misma expresión con mi cara, agrando los ojos y se me acelera el corazón. Imagino que el funcionario que me estaba atendiendo en ese momento pudo ver mi expresión también ya que me dijo: “no te preocupes, yo te voy a ayudar”. Y así, sin mediar palabra, se sumergió en los miles y miles de tomos de planos hasta encontrar lo que necesitábamos. La verdad es que la misión era casi imposible, ya eran las 3:30 p.m. y todavía tenia que correr hacia el Ministerio de Hacienda y Tesoro para obtener el paz y salvo de la finca, dicho sea de paso las Instituciones Públicas cierran a las 4:00 p.m., por lo que me quedaban escasos 30 minutos para tele-transportarme hacia allá.

Para ese entonces no tenía auto y me transportaba en taxi o en bus, así que mis opciones eran limitadas en cuanto a rapidez se refiere. Recuerdo que tomé un taxi y fue como si todos los ángeles hubiesen conspirado a mi favor porque las calles estaban fluidas y pudimos llegar en 5 minutos. Me bajé corriendo y fui hacia la ventanilla de paz y salvo que por supuesto tenía varias personas esperando, sin embargo, yo ya tenía más de 1 año de ser pasante y de estar yendo y viniendo a dicha institución por lo que ya todas las Señoras que atendían allí eran mis “tías”, yo me había ganado a pulso su cariño y había invertido mis pocos recursos en la compra de varias rifas, empanadas, chichas y un sin número de productos varios que solían vender. A todas les compraba algo, a todas las trataba con respeto y con cariño y así mismo ellas eran recíprocas conmigo, así que por supuesto una de mis tías me vio ese día, me llamó por un costado, le entregué la solicitud y a los 10 minutos tenía mi paz y salvo listo. No puedo explicar la sensación de felicidad y alivio que sentí en ese momento. Creo que aplica perfecto la frase “me volvió el alma al cuerpo”; tomé el paz y salvo y salí corriendo. Para esa hora ya el tráfico estaba en su apogeo, pues coincidía con la salida de las oficinas públicas, y yo tenía que llegar antes de las 5:00 p.m. (Recuerdo bien que muchas veces llegué después de las 5:00 p.m., la gente ya se estaba retirando hacia sus casas cuando yo estaba llegando a entregar documentos..qué tiempos aquellos!!…Cómo corría de un lado a otro!!); en fin, después de algunos “no voy para allá” de los amigos taxistas, finalmente hubo uno que sí me llevó y pude llegar a la oficina. Subí corriendo las escaleras hasta llegar a la puerta, caminé con paso veloz por el corredor hasta la oficina de mi jefe, toqué la puerta y entré, mientras casi sin aliento le dije: “Aquí está el paz y salvo de la finca”; él me miró por arriba de sus anteojos y me dijo: “Viste que sí se pudo”, sonrío y tomó el documento.

En ese momento no sabía cómo reaccionar, sabes TODO EL ESFUERZO que yo había hecho para conseguir ese paz y salvo en tiempo récord y él me iba a decir “Viste que sí se pudo”….salí de su oficina con un sin sabor pero al mismo tiempo feliz de haber podido cumplir mi misión. Ahora, muchos años después, puedo decir que esa fue una de las mejores lecciones de vida que he tenido. Gracias por enseñarme a no rendirme y Gracias por hacerme saber que Sí Se Puede!!!

 

5 comentarios sobre “MI VIDA COMO PASANTE

  1. Ayyy Amiga me vinieron recuerdos identicos! Donde me dejas los recursos que le entregaban a uno a las 3 y el término vencía a las 4! A teletransportarse a Los juzgados para pasar x el reloj el documento “justito” y de ahi!!! Tranque pa la u y estudiar en los semáforos lo que uno no acabó en la noche jajaja que tiempos!… los mejores

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