MI “TANGAMANDAPIO”

Estoy segura que todos aquellos que están en sus treintantantos y los que tienen más de eso recordarán perfectamente a Jaimito, el Cartero de la vecindad del Chavo del Ocho, quien continuamente hacía referencia a su pueblito natal, “Tangamandapio”, por el que sentía una profunda nostalgia. Así mismo siento yo nostalgia por mi “Reparto Nuevo Panamá”, ese ha sido mi “Tangamandapio” querido y adorado y es allí donde viví toda mi niñez y la disfruté al máximo.

Cuando nos mudamos allí era una barriada nueva y era la primera casa que teníamos juntas como familia, MIS TRES REINAS MAGAS y yo. Recuerdo muy bien cuando llegamos con nuestro camión de mudanza; nuestros primeros amigos y comité de bienvenida fueron nuestros vecinos de al lado, con quienes tuvimos una excelente relación desde el primer momento. Eran una típica familia de la época (y al decir esto quiero decir  que estaba compuesta de papá, mamá y dos hijos, un niño y una niña) cuyos hijos, para mi suerte, tenían más o menos mi edad por lo que hicimos amistad rápidamente y mi Yaya se convirtió en su Yaya y poco después en la de toda la calle…jajajaja (Creo, sin temor a exagerar, que fue la Yaya más conocida de toda la barriada…. y es que mi Yaya era muy popular porque siempre tenía una palabra agradable para todo el mundo, además de que era muy alegre y ayudadora….pero después hablaremos de eso, se los prometo!)

Cute happy cartoon kids playing in the street of a suburb

Nuestra casa era la última  y topaba con la terraza de otra casa que cerraba la calle y la convertía en una calle sin salida, por lo que jugar allí era una delicia. Habían muchos niños, cada casa  tenía por lo menos un niño o dos y poco a poco nos fuimos conociendo todos.

Los días de semana estábamos encerrados en casa haciendo las tareas o asistiendo a las actividades extracurriculares (ballet, natación, karate, entre otras), pero cuando llegaba el viernes, LLEGABA LA LIBERTAD!!!, podíamos salir a jugar en la calle ya sea con la bicicleta, corriendo o patinando; jugábamos rayuela, a la cinta, la lata, la queda; saltábamos soga o liga china; jugábamos juegos de mesa y alguna que otra vez nos metíamos en las casas de los vecinos a jugar el “Novedoso” Nintendo o el Family Computer (Otra consola de juegos de video de la época), pero eso nunca fue tan divertido como jugar al aire libre y compartir.

Frente a la casa teníamos un árbol que en algún momento había tenido mi estatura y que iba creciendo conmigo hasta que finalmente decidió pasarme y convertirse en un árbol frondoso y fuerte aunque no muy alto. Tenía una rama que era particularmente baja y a donde era muy fácil treparse, así que de vez en cuando también nos trepamos al árbol e imaginábamos que teníamos allí una casita de madera de esas que veíamos en los programas de televisión.

Para los Carnavales no era necesario trasladarse a ninguna parte porque allí teníamos toda la diversión que necesitábamos y como si fuera poco hacíamos mojadera con mangueras y cubetas….Todo el que pasaba por el sitio iba a recibir su baño y los carros sabían que debían pasar con las ventanas arriba porque de lo contrario quedaban inundados!! Cómo disfrutábamos!!!

NIÑOS JUGANDO CON EL AGUA

Las casas eran pequeñas pero eso no era impedimento para que las llenáramos de niños,  seguramente sobrepasabamos la cantidad permitida por los Bomberos de acuerdo al espacio por metro cuadrado…jajajajaja….pero jugábamos hasta más no poder.

Recuerdo que me gustaba que vinieran a mi casa y compartir mis juguetes. Como yo no tenía hermanitos, aprovechaba cada minuto en el que podía compartir con otros niños. Tenía varios juegos de mesa y los jugábamos todos. El permiso para estar en la casa ajena era hasta las 6:00 p.m. pero como la mayoría no cargaba reloj entonces sabíamos que el permiso era hasta que se comenzara a oscurecer. Si se hacía de noche y no habías llegado a tu casa, estabas en grandes problemas!!!

Los cumpleaños eran muy divertidos porque tampoco era necesario ir muy lejos de casa para tener a una multitud de amiguitos que te cantaran “happy birthday”, siempre estábamos dispuestos a celebrar al cumpleañero y a comer dulce y helado.

También habían peleas, entre tantos niños no podían faltar!! pero lo bueno es que a los pocos minutos ya todo el mundo estaba contento y jugando nuevamente.

Durante el invierno, en época de escuela, como la calle era sin salida y yo viajaba en los buses grandes de la escuela, era muy difícil que el bus entrara a mi calle porque no sólo era sin salida sino que también era bastante estrecha y en la mañana habían muchos carros estacionados en las orillas, lo que hacía casi imposible que el bus pudiera transitar, así que me tocaba salir de mi casa y atravesar un lote baldío para ir a coger el bus colegial. En esos lotes baldíos el agua se empozaba unos cuantos milímetros hasta hacer unas pocitas en donde las ranitas se divertían y saltaban de un lado para otro. Mi mamá, muy sabiamente, me compró una botas de caucho que me ponía para atravesar aquel lote baldío y una vez llegaba al otro lado me las cambiaba por los zapatos de la escuela para que no se me mojaran ni enlodaran. Esa travesía me parecía toda una aventura!!! No estoy segura que a mi mamá le hiciera la misma gracia que a mí pero a pesar de sus preferencias ella me acompañaba de muy buena gana cada mañana a esperar el bus colegial.

NIÑA CON BOTAS DE CAUCHO

Los lotes vacíos atravesaban toda la barriada, por lo que era muy fácil poder ir de una calle a otra a través de ellos y me daba la ventaja de que podía esperar el bus de la escuela en la calle de adelante o en la calle de atrás. Una vez, esperando el bus en la calle de atrás, me apoyé de un carro que estaba estacionado y la alarma comenzó a sonar estrepitosamente. Yo no sabía qué hacer, era la primera vez que eso me pasaba, podía tener alrededor de 6 años, y pensaba que la policía iba a venir a llevarme, corría como loca de una lado para otro mientras le decía a mi mamá: Corre, corre que nos va a llevar la policía!!!…….. mi mamá se moría de la risa y trataba de agarrarme para que me calmara. Creo que yo nunca había estado tan asustada y ella nunca se había reído tanto como ese día…..jajajajajajajajaja!!!

NIÑA CORRIENDO

Mi “Tangamandapio” era increíble, fue la mejor infancia que me pudieron regalar  MIS TRES REINAS MAGAS !!!  Siempre ha sido un lugar mágico, idealizado en mis pensamientos y toda la vida me he considera muy afortunada de haber podido vivir allí y de haber tenido una infancia tan hermosa como la que tuve.

En definitiva, una parte maravillosa de mi vida que deseaba compartirles en Esto es Vida!

2 comentarios sobre “MI “TANGAMANDAPIO”

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