Los Milagros

Recuerdo que en cuanto llegaba el mes de Enero comenzábamos a hacer maletas para irnos hacia Chiriquí (provincia de la República de Panamá que hace frontera con Costa Rica), de donde son oriundas MIS TRES REINAS MAGAS , a mí me encanta ir porque allá está parte de la familia, primos que son más o menos de mi edad y cada sitio que recorremos está impregnado de historia. De Yaya escuché muchas anécdotas, muchas historias de Boquete, Dolega, San Felix, Playa Las Lajas y Horconcito. De este último había escuchado tantas historias que en algún momento llegué a pensar que era un “mito” hasta que finalmente lo conocí personalmente y no me quedó la menor duda de que todos aquellos cuentos eran reales y tan maravillosos como aquel lugar.

Y a pesar de que Chiriquí tiene tantos lugares hermosos para visitar, nosotros pasábamos la mayor parte del tiempo en Volcán en la finca “Los Milagros” de mis tíos Fifi y Gastón. Era una finca lechera realmente impresionante. Nos levantábamos muy temprano para ver el ordeño, alrededor de las 4:00 a.m. comenzaba toda la actividad. Las vacas eran llevadas a un sitio especial en donde iban entrando de 3 en 3, el lugar tenía capacidad para albergar a 6 animales, mientras que los trabajadores en un nivel más abajo les limpiaban las ubres para ponerles los chupones que extraían la leche. Pues Sí!! era una Super Lechería!! Nada se hacía manual, la leche era extraída de forma mecánica, pasaba por unas tuberías hasta que llegaba a un tanque de aluminio en donde permanecía almacenada en frío, horas más tarde llegaba el camión cisterna de la empresa procesadora de productos lácteos, el cual conectaba una manguera al tanque almacenador de la leche y de allí se abastecía hasta que no quedaba ni una gota. Es así como la finca  “Los Milagros” tenía la Clasificación de Grado A, es decir, la leche de mejor calidad!!. Yo no me cansaba de ver el mismo proceso diariamente, amaba profundamente ver a las vacas, darles comida, incluso el olor que tenían, y me impresionaba mucho verles sus Ojos Grandes y sus pestañas tan largas!! (no sé si como yo estaba pequeña las veía más grandes de lo que en realidad son…jajajaj…pero amaba verlas!! )

En otro espacio de la finca estaban los terneros, los cuales eran mi especialidad. Podía pasar horas con ellos. Todos eran muy tiernos y estaban siempre hambrientos…jajajaja, les podías meter la mano en la boca, sobre todo a los más chiquititos y ellos comenzaban a succionarte como si tu mano fuera un chupón, la sensación de su lengua áspera me hacía cosquillas, todavía puedo sentirlos si cierro los ojos y pienso en aquellos momentos.  Había unas mamaderas grandísimas que los trabajadores llenaban con leche para amamantarlos y por supuesto yo siempre estaba dispuesta a servir de nanny para ayudar a alimentarlos.

La verdad es que aprendí mucho durante esos años sobre el cuidado del ganado y sobre los nombres y características de algunas de las diferentes razas, a la corta edad de 10 años ya sabía lo que era “Pardo Suizo”, “Holstein” y “Cebú”.

La finca era realmente muy grande, recuerdo un día que salimos a pasear con mi tío Gastón y caminamos varios kilómetros adentro hasta que llegamos a un cerro. Allí hizo un alto, miró a su alrededor y dijo: Los Milagros llegan hasta donde te alcanza la vista! y yo giré 360 grados y pude ver la hermosa vegetación que nos rodeaba, además de las diferentes parcelas en donde distribuían a las vacas para que pastaran. Había una parte de la finca por la que pasaba un río, era realmente lindo y muy frío!!!, el agua siempre estaba helada por lo que nunca me bañé allí, pero sí recuerdo haber estado en sus orillas. Era un paisaje digno de admirar!!

Para esas tardes de paseo por la finca siempre llevaba mis botas de caucho, que por cierto, eran las mismas que me servían durante la época de escuela, cuando llovía, para pasar los terrenos vacíos llenos de sapitos en MI “TANGAMANDAPIO”  …jajajjaja..cuántos recuerdos!!, la ventaja de tener las botas de caucho en la finca era que me protejían de las famosas “tortas” que dejaban las vacas en los pastos, podía pasar por donde fuera sin tener que estar preocupándome mucho. Hablando de eso, esas “tortas” siempre me recordaban un pastel de cumpleaños… estoy segura que si esos paseos no hubiesen sido supervisados por un adulto en alguna ocasión me hubiesen encontrado jugando  con una de esas famosas “tortas” poniéndole velitas y todo para cantar el “happy birthday”…jajajajajaja.

Algunas veces me iba con la prima de mi mamá a ver cómo herraban el ganado, otras a desparacitarlos y vacunarlos. En una ocasión, mi tía me pidió que sostuviera las patas traseras de una novilla que iban a vacunar, mientras que uno de los trabajadores de la finca le sostenía las patas de adelante. Al meter la vacuna, la novilla se movió y el trabajador la soltó, quedando yo en la parte de atrás del animal que ni corto ni perezoso me dio tremenda patada justo debajo de la clavícula, dejándome para todo el verano, bien pintada y de recuerdo su pezuña. Qué susto!!! no sé quién se asustó más, si yo, el animal o mi tía. Gracias a Dios sólo fue el golpe y la marca (que parecía como si me hubiese hecho una quemada en forma de pezuña) y después de unos cuantos meses de un milagroso ungüento se fue la marca en su totalidad y sólo quedó el recuerdo.

Por supuesto que en la finca también habían otros animales, como por ejemplo, los caballos, pero ellos y yo nunca hemos sido tan amigos. Después de varios intentos de montarlos y que hicieran exactamente lo que a ellos les apetecía, dejé eso por la paz y sólo me dediqué a verlos de lejitos. En más de una ocasión me monté a un caballo y salió corriendo conmigo arriba, totalmente desbocado y en algún otro momento le dio por pararse en dos patas y tratar de tirarme al piso. Así que a buen entendedor pocas palabras y no me quedaron muchas ganas de seguir intentándolo. Aunque mato por ir a la Cabalgata de la Feria de David y montarme en un buen caballito, uno que sea bien dócil,  será que existe??

En volcán también tuve mi primer encuentro cercano del tercer tipo con un ganso y cabe destacar que desde entonces les tengo TERROR!!, literalmente, me aterrorizan!!, y es que tú los ves tan lindos y tan tranquilos, pero resulta que son super territoriales, tanto o más que los perros (la diferencia es que a los perros los AMO!!), y si te metes en su territorio te corretean por todos lados hasta alcanzarte y darte de picotazos y meterte sus espuelas. Gracias a Dios mi encuentro cercano no llegó a tanto porque corrí como una loca gritando a todo pulmón, hasta que llegué a la casa, entré y tiré la puerta rápidamente para cerrarla, el ganso venía tan rápido detrás de mí que no alcanzó ni a frenar y se estrelló contra la puerta, sólo escuché el estruendo cuando se golpeó. Y de allí en adelante estoy declarada enemiga mortal de esas aves. Todavía me acuerdo como estiraba el cuello a todo lo que daba para tratar de alcanzarme y picarme, además del graznido horrible que hacía mientras me perseguía…no, no, no, no, yo definitivamente que con los gansos terminé ese día.

En “Los Milagros” había también varios perros, a tía Fifi le gustaban los dóberman y por ellos siempre tenían un par por allí. La más famosa de todas se llamaba “Choco” por ser un doberman chocolate, ejemplar hermoso, leal y amoroso. La particularidad de “Choco” era que se sabía reír; Tía Fifi le decía: “Riete Choco” y ella muy feliz le enseñaba toda la dentadura….qué tiempos aquellos!!, lo recuerdo como si fuera ayer.

En fin, cada día que pasaba en volcán era una aventura y a eso había que sumarle las visitas de los primos con quienes pasaba horas jugando, montando bicicleta, manejando (aunque fuera de mentirita) un jeep viejo que no se movía para ningún lado, cosechando naranjas, corriendo libres por el campo, en fin, haciendo cosas de niños!!

Agradezco infinitamente cada día que pasé en ese hermoso lugar, los buenos recuerdos y los imborrables momentos que viví y que siempre atesoraré en mi corazón. Momentos muy especiales de alegría,  amor,  aprendizaje,  familia, en ese sitio mágico llamado “Los Milagros” y que son parte de este bello recorrido que me ha tocado andar por esta senda que llamamos VIDA!!

 

 

 

 

 

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